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Tipo de cambio como instrumento de desarrollo y crecimiento
Declaración de refutación - en contra
Abel Hibert
Abel Hibert escribió:
El regresar a fijar un tipo de cambio, sería retroceder a un manejo de política económica en donde todos los instrumentos estarían alineados para defender una determinada cotización peso-dólar.
23/03/2011

El regresar a fijar un tipo de cambio, sería retroceder a un manejo de política económica en donde todos los instrumentos estarían alineados para defender una determinada cotización peso-dólar. En este escenario, el ancla nominal de la política monetaria sería el mantener un tipo de cambio, y la política monetaria sería reactiva a las variaciones en las reservas internacionales, perdiendo efectividad para poder llegar a una meta inflacionaria preestablecida.

Ya hemos visto en el pasado, que el mantener un régimen de tipo de cambio fijo (en cualquiera de sus versiones), le ha quitado a la economía mexicana flexibilidad ante choques externos (las fuertes variaciones en los precios del petróleo, por ejemplo). Además, con un tipo de cambio fijo, los errores de política económica en que puedan incurrir las autoridades económicas (una política fiscal o monetaria laxa) se refleja en una caída en las reservas internacionales hasta que el Banco Central se ve imposibilitado en seguir apoyando a la paridad pactada con sus reservas internacionales, lo que lo lleva a romper su compromiso con la paridad, llevando a cabo una devaluación en la moneda.

Y en las circunstancias que hemos presenciado estos eventos, la devaluación tiene que venir acompañada de un programa de estabilización restrictivo y creíble, que en todos los episodios han significado fuertes retrocesos en la actividad económica y en los niveles de empleo.

A partir de abril de 1995 cuando nuestro país adoptó el régimen de tipo de cambio flexible, éste ha podido absorber eficientemente los choques externos, incluyendo todas las crisis cambiarias y bancarias que se han presentado desde entonces desde Tailandia, Rusia, pasando por Brasil, Argentina y hasta en los Estados Unidos. 

El adoptar un tipo de cambio flexible ha permitido que el ancla nominal de política monetaria, sea la misma política monetaria, y que el Banco Central pueda establecer metas de inflación multianual, y ajustar los instrumentos a su alcance (tasa de interés objetivo a partir de enero del 2008) para inducir a la inflación hacia las metas trazadas con anterioridad.

Ciertamente que muchos exportadores desean que la cotización peso dólar sea mayor a la que establece el mercado para poder colocar mejor sus productos en el exterior y que les sirva de barrera ante la entrada de importaciones. Lo que en el fondo están pidiendo son subsidios para poder exportar.

La larga y dolorosa experiencia que hemos tenido en crisis bancarias, nos ha demostrado que cuando un país ha elegido hacer “devaluaciones competitivas”, las ganancias de corto plazo en la relación de precios relativos con el exterior que se obtienen al devaluar, se ven menguadas a mediano plazo, ya que al depreciarse el tipo de cambio, impacta al nivel de precios internos y afecta a la formación de expectativas de los agentes económicos, desatándose una carrera salarios contra inflación, en donde los primeros siempre salen perdiendo.

Y para evitar que una devaluación no se transmita al nivel de precios, necesariamente tiene que ser compensada con política fiscal y monetaria restrictiva (elevación de impuestos, reducción de gasto público, elevación de la tasa de interés objetivo), por lo que se ganaría con un sector externo dinámico, gracias a la depreciación de la moneda, se perdería por la restricción de gasto de agentes económicos internos (consumidores, empresas y gobierno).

La única forma que se conoce para poder mejorar la posición competitiva de nuestras empresas es mejorar la productividad de las empresas. Esto los debe llevar a tomar decisiones eficientes en cuanto a sus costos de producción y márgenes de ganancia, adoptar las mejores tecnologías disponibles para poder competir en los mercados internacionales. Todas estas son medidas que los empresarios deben tomar dentro de sus propias empresas para poder competir.

Si lo que buscan  medidas de política pública para impulsar al sector externo, definitivamente se le puede pedir a las autoridades y legisladores que mejoren el entorno de negocios del país, privilegiando el estado de derecho y se respeten los derechos de propiedad; que se mantenga un entorno de competencia en donde no se privilegien a las empresas de gran tamaño que abusan de su posición en el mercado y obligan a empresas y consumidores a pagar precios elevados por sus productos y servicios.

México se ha insertado exitosamente en los mercados internacionales de bienes y servicios.  Los empresarios mexicanos han sabido sortear todas las dificultades inherentes a operar en un entorno económico, político y regulatorio tan cambiante, inestable y complejo como el mexicano. Y sin embargo, han salido adelante. Faltan muchos mercados por conquistar. Debemos buscar con innovación aquellos bienes y servicios en los que realmente tenemos ventajas competitivas. Existen muchas historias de éxito, que no han necesitado de un subsidio cambiario para salir adelante.

Resultados en tiempo real Tipo de cambio como instrumento de desarrollo y crecimiento
A FAVOR
58.82%
EN CONTRA
41.18%

Tipo de cambio realEn los últimos años retomó fuerza el debate sobre el valor de las divisas como  instrumento para fomentar el crecimiento económico, dada la importancia en el equilibrio de la producción e intercambio de bienes y servicios entre los países.

 
Abiertamente China sigue una política de subvaluar su moneda, siendo cuestionada por otros países y organismos mundiales. Otros países aplican medidas alternativas para esterilizar los efectos cambiarios como pueden ser políticas comerciales que selectivamente abren su mercado sin descuidar o dejar a la deriva a sectores productivos nacionales, como  Brasil, o el caso de Chile, que aplica impuestos a los capitales a fin de evitar el ingreso de flujos innecesarios que en el corto plazo pueden distorsionar el mercado cambiario.

Incluso Estados Unidos devalúo su moneda ante divisas fuertes a fin de equilibrar su balanza comercial y fomentar el crecimiento luego de la más reciente crisis económica.
 
Lo cierto es que gran parte de los países siguen una política de libre flotación, donde todos los flujos de divisas (entrada y salida) intervienen en la determinación del tipo de cambio, que no necesariamente son producto de la capacidad productiva de la economía, sino flujos financieros que pudieran distorsionar el mercado cambiario en beneficio o en contra de un país.

Esta política de libre flotación proviene de la escuela monetarista e implementada en muchos países bajo el “Washington Consensus”, quien a la vez postula que se debe mantener un tipo de cambio en un nivel competitivo.
 
México goza de ingresos petroleros que generan divisas, y en los últimos años se incrementaron gracias a un efecto de precios y no de la fortaleza productiva real de la economía. Por otro lado la libre entrada y salida de capitales financieros, que buscan un mejor rendimiento, intervienen en el mercado cambiario y se benefician de políticas monetarias (tasas de interés) cuyo fin no es atraer capitales sino regular la masa monetaria (inflación).
 
Los invitamos a reflexionar y cuestionar si la política cambiaria actual es adecuada tomando en cuenta las particularidades de nuestro país, los resultados obtenidos en las últimas décadas, los ajustes económicos a nivel mundial, producto de la más reciente crisis y la experiencia de otras economías en este tema.

Roy Lavcevic
Moderador

A FAVOR
Adolfo Hellmund
Adolfo Hellmund,
Empresario
EN CONTRA
Abel Hibert
Abel Hibert,
Académico
MODERADOR
Roy Lavcevic
Roy Lavcevic,
Economista
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